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sábado, 26 de enero de 2013
¿Son las empresas estatales ineficientes por antonomasia?
Si el neoliberalismo ha
devenido en capitalismo salvaje que concentra la riqueza, maximiza la
explotación, incrementa las desigualdades, la pobreza, perjudica la soberanía
nacional y arrasa con el medio ambiente ¿Que queremos y debemos construir en su
lugar entonces? Esta es la discusión que debemos dar hoy ante esta realidad
verificada.
Cuando digo antonomasia
me refiero a que la empresa estatal ha sido demonizada y convertida en sinónimo
de ineficiencia, burocracia y otras pestes. Aquel lema de CINDE “la empresa
privada produce libertad” se ha elevado a rango de catecismo y sacralizada la
empresa privada (en particular las transnacionales) como símbolo de eficiencia. De las deficiencias en
las instituciones públicas se echa la culpa a los sindicatos y algunos exponentes
de la derecha claman por la desaparición de estos y de las convenciones
colectivas en el sector público como lograron hacerlo con el sector privado.
El empresariado
nacional está siendo condenado a
desaparecer o a convertirse exclusivamente en talleres que elaboran ciertas partes
del proceso productivo que a las transnacionales les interesa. La fuerza
laboral tica se convierte cada vez más en peón de las transnacionales. La
misión asignada al Estado es atraer más y más inversión extranjera verbigracia
el reciente periplo de doña Laura por China y Corea del Sur.
¿Son las empresas
estatales ineficientes por antonomasia o se les convierte en ineficientes e
improductivas para justificar su privatización y se impida crear nuevas?
¿Se siente el obrero más
a gusto sirviéndole a una empresa transnacional que a una nacional? De ser así
¿Por qué? Que hace que el tico prefiera lo extranjero a lo nacional.
Las inversiones
extranjeras, al igual que el capital financiero vienen al fin y al cabo a ser
“golondrina” que se acomoda al mejor postor. Los países deben ir dejando por el
camino jirones de soberanía y de autoestima nacional para competir entre ellas
por atraer el capital transnacional. Ante cualquier intento de imponerle
restricciones o justicia tributaria a las ya establecidas, estas ponen el grito
al cielo exclamando !Así es la cosa,
entonces me voy! Tienen al país amarrado de pies y manos. Desde hace tiempo nos
vienen convenciendo que en la globalización el concepto de soberanía es
limitado y relativo.
La única riqueza que
tenemos es nuestra gente, nuestros recursos naturales, las empresas propiedad
de costarricenses (privadas o cooperativas) y nuestras empresas estatales. Las
transnacionales, vienen, explotan saquean y la mayoría de las veces dejan
ruinas. El peor negocio que estamos haciendo es permitir el uso de nuestros
recursos naturales sin la construcción de una industria propia, nacional. En el
futuro lloraremos por eso y nuestros nietos nos lo reclamarán.
Enderezar el camino significa
eso ni más ni menos, crear una industria nacional mediante diferentes formas
asociativas de capital estatal y privado tanto nacional como extranjero.
Desarrollar el cooperativismo y otras formas de propiedad comunitarias. Crear
empresas estatales productivas y de servicios, aplicando en ellas modernas
formas de gestión, administración y supervisión.
Nada de esto quita atraer
inversiones y tecnología de punta. El Estado debe nuevamente encargarse de construir
obras como carreteras y tener a su cargo la administración de los sectores
estratégicos como telecomunicaciones, energía y puertos.
Jf
martes, 8 de enero de 2013
Guerra y Paz en Colombia
Ya puedes adquirir la versión digital para todo el mundo del libro "Guerra y Paz en Colombia".
http://www.librosenred.com/libros/guerraypazencolombia.html
Próximamente anunciaré la edición impresa para distribuir localmente.
jf
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jf